miércoles 10 de febrero de 2010

a de amigas

Me he dado cuenta de que mis intereses en realidad no son tan variados y que soy bastante egocéntrica. Me halagó mucho que dos de mis blogoamigas (Glora y Marcela) me dijeran este verano pasado que les encantaba leerme "porque nunca sabían qué se iban a encontrar". Me halaga pero me sorprende, porque yo les digo lo que se van a encontrar: pues farala, farala y farala y sus recuerdos; Elenita y sus faraleces, o algo de mujeres y arte, o poesía.
Y flores.

Y no mucho más, la verdad. Cuando termino un post en vez de pensar qué etiqueta le pongo repaso el abecedario mirando las etiquetas que ya tengo; le doy a la a y me salen todas, le doy a la b y decido si alguna se adapta, y así... y el post siempre entra en alguna de las categorías que ya tengo. Que si quito los nombres propios no son más de 80. Que si lo pensais bien no es mucho para una vida plena como la mía, jajajaaaaaa...

Por ejemplo, con la "a" mis etiquetas son:


amigas (18)


arqueología lésbica (5)



y de arte lesbiano:



Claro que si lo pienso también he hablado de aviones, aunque no tenga etiqueta:

y de amor:


y de amor lesbiano:

martes 9 de febrero de 2010

siestódromos

Hoy casi no vengo a currar porque estoy agotada, y es que llevo dos días durmiendo apenas cuatro horas y yo soy de las de 8 mínimo… antes de anoche fue porque tenía una pilila en mi cama y aunque no lo quería pensar, el mero hecho me despabilaba, jajjaaaaaa. Resulta que tras su fiesta de cumple me quedé yo con dos amiguitos de Elena, sus dos mejores amigos desde la guardería, para llevarlos yo el lunes por la mañana al cole. Elena durmió debajo, en un saco sobre un colchón y Jorge y Marina, nuestros invitados en la cama de Elena. Al poco veo deambular a Jorge por el pasillo, frotándose los ojos y rezando que las niñas se han dormido pero él no se puede dormir… “anda ve a mi cama”, le digo y yo me quedo un rato más en el ordenador. A los cinco minutos está como un tronco y ni por un momento pienso sacarlo de allí en brazos que ya pensará treinta y pico kilos, así que rara avis, dormí en mi cama con un miembro del sexo opuesto y la verdad sea dicha: no dormí nada bien ¬¬

Anoche no sé qué me pasó, debería haber sido el típico día de dormirme a las once pero entre granja y correos, y que si tenía frío y que nosequécoño vi las tres y media. Otra noche de apenas cuatro horas. Así que esta mañana venía bostezando, se me caía la cabeza de sueño y se me cerraban los párpados en los semáforos. Casi suelto a Elena en el cole, hago una llamada diciendo que tenía un cólico y me vuelvo. Pero no lo he hecho. Aquí estoy, con los ojos abiertos con palillos, como una campeona. Y encima va Kali y me dice que en todos los curros debería haber un “siestódromo”, creo que el nombrecito no necesita explicación, jejeje. Y así me veía yo en mi siestódromo, como una odalisca:

domingo 7 de febrero de 2010

Dobles: una infancia ilustrada

Hace años le escribí un libro de la vida a Elena, del que ya he hablado en alguna otra ocasión. Es un libro hecho en la tradición de la adopción (no solo china, ni internacional) y es, de todo lo que escrito, de lo que más orgullosa estoy. Me llevó más de dos años hacerlo, muchas horas diarias, muchas emociones y muchas alegrías y aunque es demasiado largo, todavía sigo pensando que es precioso. De ese libro hablaré otro día.
Para confeccionarlo estuve buscando libros, imágenes, portafolios de ilustradores infantiles de cualquier nacionalidad, rastreando imágenes de niñas chinas haciendo cosas, lo que fuera. Buscaba imágenes porque el libro iba destinado a una niña de cuatro o cinco años que no supiera leer (aunque el libro es “de la vida, para toda la vida” hay que tomar en algún momento una decisión de qué tipo de lenguaje se va a usar y yo decidí usar el de la edad que iba a tener Elena cuando lo recibiera). Encontré cientos de imágenes, me monté un “carpeta-banco” para guardarlas y surgió una afición que no se me ha quitado: la de buscar ilustradores de libros infantiles (desde hace poco ya les robo las imágenes con su nombre, no como antes, sólo la imagen) que representen niñas de rasgos orientales. Hace algún tiempo Candela en sus comentarios me decía ¿pero cómo tienes tantas ilustraciones de niñas chinas con madres rubias? Pues por eso, Candela, porque las busco, llevo 8 años "robando". Y al principio, los primeros meses, era más “purista”, buscaba niñas con rasgos orientales, pero como no había tantas luego ya cualquier morenita con coletas y/o gafitas me valía, jajajaaaaaaaaaa.

Así que ahora me complico la vida y le hago álbumes de fotos de “dobles" a Elena. Ya llevo tres, y algunos dobles son tan buenos que quienes lo ven me dicen que he hecho trampa porque yo primero vi la ilustración y luego tomé la foto de Elena. Pero no es así. Es al revés. jajajaaaaaaaaaaaaaaa

sábado 6 de febrero de 2010

Down Memory Lane: Encuentros

Qué cosas llegar a México y saber que tengo que buscar a Gabriela que le va a hacer tanta ilusión y resulta que van pasando los días y las semanas y no lo hago. Sé que si la busco por algún departamento de geografía de la UNAM la encontraré pero mini-ex y la vida en México me tienen totalmente absorta y no lo hago hasta que llevo un día a Elena a un concierto para niños en el inmenso Centro Nacional de las Artes, a la vuelta de casa, en Río Churubusco, y de repente me la cruzo y está igual que de joven sólo que bastante más seria y va con dos niñas rubias y pienso en no decir nada y sigo y me paro en seco y regreso y me paro delante de ella y le digo ¿¿¿eres quien yo creo que eres??? Y empieza a gritar y a abrazarme y a dar saltos de alegría y su timbre de voz se vuelve altísimo y sus dos hijas y Daniel se ponen contentos pero colorados de vergüenza y ella salta abrazada a mi y me obliga a saltar, y da la casualidad de que tenemos entradas en filas consecutivas dentro del inmenso auditorio y ella y yo no paramos de hablar en todo el concierto en el que Elena deja caer a Bambi desde la platea de arriba donde estamos y que milagrosamente nos entregan al salir entre cientos de personas que han asistido al concierto. Y me invitan a comer en su casa pocas semanas después y me sacan fotos que no conocía y fotos que si conocía y yo, que ya me había quedado sin fotos porque para entonces super-ex y yo llevamos un año separadas y ella se las ha llevado todas, hasta el álbum que era mío de antes de ella, pienso en pedirles que me dejen fotografiarlas pero pasamos a la mesa y a los postres me sacan la tetera amarilla del A2Z, y nos reímos porque yo la tengo igual y no hay mejor tetera en el mundo que ésta del todo a cien de Newland Avenue, Hull.

Y por junio me invitan al cumpleaños de la mayor, que lo celebran en una especie de templete que han rentado en el enorme y maravilloso parque ecológico de Xochimilco, donde sirven una comida y charlamos en sillas plegables y los niños alquilan bicicletas y cañas de pescar para pasar la tarde a la orilla de los canales y estamos perdidos en medio de un bosque de casi 200 hectáreas. Y por la arboleda de ese bosque es por donde veo desaparecer a Daniel y por donde una hora más tarde veo aparecer una guapa extranjera y a los pocos minutos veo cómo los dos se hacen los encontradizos en el kiosco donde estamos celebrando. Y me parece que estoy en una película de Woody Allen y que estos dos vienen de follar por de entre el bosque y miro a mini-ex que asiente levemente con la cabeza diciendo que si, que lo ha visto, y a lo mejor estamos las dos equivocadas, pero yo ya se por qué está tan triste Gabriela.

viernes 5 de febrero de 2010

happy birthday, dearest


El año pasado fue Kali la que le regaló una canción. Preciosa, que Elena y yo hemos oído varias veces y que para mi ya simboliza lo que han sido los ocho años de mi hija. Elena ya salió definitivamente del mundo mágico y entró en el mundo de la razón. Pasa el tiempo volando y veo todo lo que ha cambiado en este año. Cada vez mayor, más madura, sigue siendo una niña que juega con sus animales (diossss, que me dure, que me dure....), pero ya se vislumbra una pequeña adolescente en potencia. Se ha pasado el año escribiendo cartas, para mi, para las abuelas, para Lía, para Kali, para las amigas que conoció un fin de semana en León, para sus compañeros de clase, para las vecinas del apartamento de la playa, para decirle a Mármara que cuide sus dos perros, Bilbo y Tiza. Para mi esta canción que cuelgo hoy es una nana y siempre que la escucho por la radio pienso en ella y si está conmigo en el coche le digo "te la dedico". La voz de Soledad Gimenez es casi hipnótica y junto con la de Randy Crawford es como si su arco acariciara madera. Para Elena, happy ninth birthday, dearest



I can't believe it, you're a dream coming true. I can't believe it, I have fallen for you.
Y sé que eres tú, la que me hace suspirar. Y sé que por tí, yo podría llorar.
You are the one who's lead me to the sun. How could I know that I'd be lost without you.
I want to tell you you control your game. I wanna let you know you're alive in my veins
Yo nunca fui estrella que desear. Ahora sí tú me has dado vida.
I want to tell you you control your game- I want you to know you're alive in my veins
Y apago la luz para verte mejor y saborear este sueño de amor.
I have fallen for you (yo podría llorar)
I have fallen for you
I just wanna tell you
You're a dream coming true (este sueño de amor)
I have fallen for you
I have fallen for you
I have fallen for you


jueves 4 de febrero de 2010

en casa

Tengo a la Elenita malucha y anda por la casa como alma pena, ni de ver una película tiene ganas, eso es estar mala y lo demás son tonterías. Así que tengo un jueves en casita, que no viene nada mal para hacer esas cosas que siempre se quieren hacer y no se hacen, como por ejemplo…

el análisis de orina de la gata.

Hace ya un par de semanas, en la visita rutinaria a la veterinaria me dijeron que le parecía que Sasha tenía las glándulas urinarias inflamadas. Que si se había meado fuera de su caja. Justo esa semana lo había hecho dos veces y yo me sentí fatal porque la había castigado pensando que era una cosa de comportamiento…. Resulta que todas las noches la gata me manda a la cama. Primero a las once en punto y si no hago caso, que no se lo hago, a las doce en punto. Ese último pis lo hacemos en el baño juntas, ella en su caja yo en el urinario (y no viceversa). Y un día aquí atrás mientras meábamos me mira toda digna y en el último chorrillo ¡zas!, que levanta el culete y manteniéndome a mirada toda retadora lo hace contra la pared. Yo me cabreé muchísimo, porque era la segunda vez que me lo hacía, y le froté el morro contra el pis; había leído en alguna parte que esa era una manera de regañarles que les jode un montón, y la pobre se pasó toda la noche lavándose el morrillo. Lo cierto es que no me lo ha vuelto a hacer, pero cuando me dijo la veterinaria que a lo mejor tenía una infección de orina, que en este tipo de gatos y a su edad… me entró un enorme cargo de conciencia y estaba yo pensando eso cuando me dice:

“¿así que dices que si sabes cómo hacerle el análisis? Acuérdate que no puedes esperar al pis de por la noche, que lo tienes que traer en menos de dos horas” Yo, que medio vivo en un mundo mágico donde todo es posible ni me lo había planteado y asentía distraídamente con la cabeza hasta que reaccioné ¡coñño que no! ¡que no se cómo se le recoge el pis a un gato!

Bueno, pues me lo explicó, y en esas estoy… ¿no os corroe a curiosidad?


a) se limpia bien la caja, sin rastros de arena, ni pis anterior, ni detergentes…
b) se echa en su caja una arena especial que son como unas bolitas de plástico (“muy barata” 4 euros)
c) se cierra la puerta del baño.
d) se espera a que la sasha pida pis
e) se le abre la puerta, y se le deja
f) se recoge el pis de entre las bolitas con una jeringa
g) se echan 18 cls en un frasquito
Y se le lleva corriendo a a veterinaria.

martes 2 de febrero de 2010

Elenita McLaren

Resulta que están en la unidad de conocimiento del medio dedicada a “los coches de carreras” y adivinad qué. Teníamos que construir uno en casa, pero que cupieran ellos para luego echar una carrera cargando cada uno con su coche. Jajajaaaaaaa, ahora me río, pero cuando leí la nota no me hizo ni puta gracia. Pillé una gran caja de cartón resistente y le pregunté a Elena de qué color lo quería, ella eligió rojo. Muy de coche de carreras, la verdad. Me chivan que en Ikea hay unas pegatinas de coche de carreras para tunear correpasillos: rauda y veloz voy y compro una lámina (y ya de paso, qué cosas tiene Ikea, un mueble para mi nueva tele, un cucharón sopero, una centrifugadora de lechuga, 100 servilletas de papel, total 61,64 euros). El sábado vamos a comprar un tarro de pintura roja, pegamento imedio y 2 brochas, ella misma lo pide y lo paga en la ferretería. Montamos la caja la pintamos toda de rojo y esperamos la noche a que se seque. Al día siguiente le corto yo (con el cutter, eso no se lo dejo) dos círculos del ancho de cintura de Elena y uno servirá de volante (clavado con dos palillos de brochetas). También le corto dos “asas” para que pueda llevarlo. A Elena se le ocurre que con un cartón le podemos poner un alerón (ya lo podía haber dicho ayer, lo hubiéramos pegado con celofán antes de pintarlo y ya no nos queda pintura). Mientras ella dibuja y recorta el alerón, yo rebusco en casa y encuentro una pintura amarilla (no me doy cuenta de que es extrafuerte, colorante, hasta que nos pone manos y ropa amarillos aún ya seca), lo pinta y lo pega con pegamento y celofán de embalaje porque el maldito colorante no se seca en la vida. Canturrea feliz y me dice “Ay mamá ¡cómo me encanta trabajar contigo!” Se que es peloteo puro y duro, pero también se que lo dice porque le gusta de verdad: así que me “refuerza positivamente”, ella a mí, la jodía. Le pega las pegatinas y decide que quiere una matricula que ponga Elena (la hace en cartón sobrante y la cuelga delante, entre los dos faros) cada letra de un color pintadas con sus acuarelas, muy hippie. En el alerón quiere escribir Elena McLaren, le sugiero Ferrari, pero no, ella quiere McLaren. Así sea. Lo hace y lo admiramos y le tomamos fotos. Ese día se lleva el coche “puesto” al cole, y excepcionalmente yo le llevo la mochila con el almuerzo y la carpeta.

Observo que hoy hay una afluencia inusitada de papás en la puerta del colegio. Y que son ellos los que llevan los coches con sumo mimo. Cuando llegamos al aula me dice un padre que sale: “Yo voy a protestar. Esto han sido deberes para los padres, para los pa-dres” y se va. Su hijo se llena la boca diciéndole a todos con los que se cruza: “a que no lo has hecho tú, a que no lo has hecho tú que lo ha hecho tu padre, que lo ha hecho tu padre”. Hasta que ve a Elena en su coche. No se si el niño se calla porque sabe que Elena no tiene padre o porque es obvio que el de Elena si que lo ha hecho ella, lo que si se es que está frustrado porque su coche no lo ha hecho él.


Me despido y cuando llego a la puerta del cole se me desencaja la mandíbula: Veo este coche de carreras, al que el padre le está encajando las ruedas, que han traído en el maletero porque si no, no cabía en el coche. Digo “¡qué pasada! ¡Pero si tiene el tamaño y la forma de uno de verdad!” y Alberto, orgulloso, pilla una de las ruedas y empieza a ponersela a su coche. Se queda seco cuando el padre le espeta “¡¡Alberto!! ¡¡ya te he dicho que NO TOQUES el coche!!”

Yo, seguro que como vosotras, prefiero el coche de carreras de Elena (que por cierto se ve tan chiquitín ahí al fondo, al lado de éste). Porque lo ha hecho ella (¡y con algo de ayuda!). Y lo ha disfrutado.

Comprado:
1 caja de cartón
Bote pequeñín de pintura roja
Pegamento imedio
Dos brochas
Lámina de pegatinas de Ikea
En casa teníamos:
Celofán de embalaje
Aguarrás
Brocha fina
Acuarelas colores
Colorante amarillo
Cutter
2 palillos brochetas.

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